La hipocresía toponímica

by @morecar89

Nota: actualizado el 25 de enero e 2014 para cambiar algunos errores menores en los que no caí en el momento de escribir este post. 

Hoy UPyD ha presentado una proposición en el Parlamento en Madrid para pedir (o exigir a la manera propia de UPyD) el uso de la toponímia de España en castellano. De esta manera quieren proteger un patrimonio cultural intangible de España y que cosas como que las provincias catalanas se llamen oficialmente Girona y Lleida, y no Gerona y Lérida, no pasen. Además, alegan que el uso de la toponimia en lenguas locales es un elemento esterilizador de los grupos nacionalistas.

Ahora me pregunto yo, y las comunidades donde el uso de la toponímia en castellano es un elemento esterilizador del patromonio cultural local por parte del nacionalismo español (el más peligroso, el único que nos ha llevado a una Guerra Civil), ¿esas qué?

En Cantabria (y en León, y en Asturias hasta no hace mucho) nos pasa lo siguiente: hace muchos años (no sé bien si 100, 150 o antes) se hizo una cartografía militar, en la que los cartógrafos iban por los pueblos de la siguiente manera:

Cartógrafo: ¿Y este barrio cómo se llama?
Paisano: Estu si llama Campiyu.
C: Muy bien, le pongo Campillo.
P: Pero yo he dicho Campiyu.
C: Pero usted es un paleto de pueblo que no sabe escribir y yo un cartógrafo del ejército,jajaja, aprenda a hablar.

Y así tenemos infinidad de ejemplos de cartografía militar de Cantabria con nombres que no tienen sentido. Con el tiempo, la cartografía militar (la única que había) se hizo civil, y esa cartografía es la base de nuestros mapas de hoy en día, contaminando el conocimiento toponímico de las generaciones que fueron a la escuela y destruyendo parte de nuestro “patrimonio cultural intangible”, como dirían los de rosa.

Así que, si estamos en proteger patrimonios culturales intangibles, igual hay que mirarse al propio ombligo primero, UPyD.

Edit: 20/7/2012

Me ha recordado por Twitter Olga del que tal vez sea el caso más famoso de este proceso de  erradicación desaparición de la toponímia tradicional cántabra; un topónimo que todos los santanderinos conocen.

¿Os suena la Isla de Mouro? La verdad es que ese diptongo /ou/ nunca me había encajado, suena más a gallego que a castellano, o a pejino (el famoso acento cantarín de la costa cántabra). Pues parece ser que el topógrafo que se encargó de transcribir el nombre de la isla, un tal Vicente Tofiño, coló la pata en la transcripción y escribió Mouro en la carta de navegación. Igual que ahora padecemos el “si sale en internet es verdad”, antes padecíamos el “si está en un libro es la verdad”, así que el error caló.

Edit: 25/1/2014

No sé si es ya conveniente usar el adjetivo “tradicional” en este caso, porque Mouro hace largo tiempo que es la forma transferida por tradición, de padres a hijos. Si no fuese por libros, (casi) nadie sabría que antiguamente se llamó Mogro a esa isla. Tampoco hay que obsesionarse con este ejemplo, es uno más de muchos.

Existen otro caso muy llamativo por la abundancia. Sabemos que en el oriente de Cantabria no existía la terminación -illo/illa sino que se usaba una versión despalatalizada: -íu/ía, así, se decía (y se dice en según qué sitios) rudía para rodilla, por ejemplo. Esta terminación también existe en algunos dialectos castellanos como -ío/-ía.

En estos casos hay que diferenciar lo que les ha pasado a los masculinos y a los femeninos, aunque en general ambos están bastante a la vista.

Masculinos: Piquío y Cañadío. En esos casos simeplemente se sustituyó la -u por una -o, que es el alomorfo castellano equivalente (y cognado), pero no se restituyó la palatal (la elle) que sería la forma estándar.
Femeninos: Cuchía, por poner un ejemplo. Normalmente se conservan tal cual, pero su pronunciación se ha adaptado al estándar, abriendo la /a/, que solía ser una neutra (una schwa).  En casos de reducciones por armonía, como Miría, en San Roque de Riomiera, se oficializó como Merilla.

En la zona pasiega los masculinos de este sistema suelen ser -iyu,  ya que el sistema vocálico del dialecto no podía contener hiatos de vocales centrales (la i y la u de los sustantivos masculinos), así tenemos el caso del ejemplo: Campiyu, oficializado Campillo.