La crisis del Euro se convierte en un conflicto generacional

by @morecar89

Acabo de leer un artículo de David Böcking en el semanario alemán Der Spiegel que me ha parecido tan interesante que me voy a tomar la libertad de traducirlo. El artículo en cuestión se titula “Euro Crisis Morphs into Generational Conflict“.

Trust no one over 30!

¡No confies en nadie de más de 30!

¿La gente contra los bancos, el norte contra el sur, los ricos contra los pobres? Aunque todos estos conflictos puedan ser reales, una de los problemas más grandes de la crisis del euros no se discute sino muy raramente: los mayores están viviendo a costa de la juventud, y va siendo hora de que los jóvenes tomen las calles para encarar a sus padres.

 

¡Que se vayan todos!” se convirtió en uno de los eslóganes cantado por decenas de miles de indignados en las protestas españolas del año pasado. Además de su indignación epónima, muchos de ellos tenían una cosa más en común: La mayoría eran jóvenes y se veían a sí mismos como víctimas de la crisis.

Podrían haber sido más específicos y haber cantado: “¡Que se vayan todos los viejos!”. Esta frase  sería apropiada porque, de muchas maneras, la crisis del euro es también un conflicto entre generaciones – los hijos quincuagenarios y sexagenarios del Baby boom que hoy envejecen prósperamente a expensas de la juventud.

La igualdad intergeneracional, medida entre otras cosas mediante los niveles de deuda directa y oculta y la titularidad de las pensiones, es particularmente baja en Europa meridional. En un estudio de 2011 de la Bertelsmann Foundation sobre igualdad intergeneracional en 31 países, Grecia resultó en último lugar. Italia, Portugal y España no terminaron mucho mejor, acabando en los puestos 28º, 24º y 22º respectivamente. Actualmente, la distribución desigual de los ingresos es particularmente distintiva:

  • El colapso del mercado laboral ha golpeado a los jóvenes europeos mucho más duro que a las generaciones previas. En Grecia y en España más de la mitad de los jóvenes por debajo de 25 años están desempleados – dos veces el porcentaje de trabajadores mayores. Las cosas están incluso peor en el sur de Italia, donde el desempleo ha aumentado por encima del 50%.
  • Una razón para esta situación son las desiguales circunstancias para el empleo. Los españoles e  italianos mayores, por ejemplo, se benefician de una legislación laboral que les evita ser despedidos y es considerablemente dura comparando con el panorama internacinonal. Sin embargo, casi la mitad de los jóvenes italianos y el 60% de los españoles son trabajadores temporales y pueden perder sus trabajos fácilmente.
  • Las cargas y el riesgo de los rescates en la Zona Euro son también asumidas principalmente por los jóvenes. En última instancia, las crecientes deudas nacionales y los fondos de rescate por valor de billones de euros serán financiados a través de contratos que no expirarán en muchos años.

“Exceso de poder”

Los banqueros y los políticos no son tampoco los únicos responsables de la crisis. Muchos de los ciudadanos de cierta edad son también complices del sistema decadente. Casi cada familia en Grecia tenía un miembro que se beneficiaba del inflado aparato estatal, siendo funcionario. La generación del Baby Boom en España contrajo hipotecas en masa, precipitando al país en una crisis de deuda. En Italia, políticos como Silvio Berlusconi fueron reelectos repetidamente gracias a trucos que aparentemente fueron recibidos con gran simpatía por los más mayores – los pensionistas han estado entre los grupos sociales más favorables al ex primer ministro.

Pero, ¿por qué no está la juventud indignándose? Hay síntomas de que podrían estar empezando a concentrarse en el asunto. En un artículo escrito para el diario alemán Die Tageszeitung, el escritor italiano Leonardo Palmisano escribió que el debate sobre la protección laboral en su país natal tenía “menos que ver con la clase y más con la edad”. En un lado del problema tenemos a la precariamente empleada juventud, en el otro lado, la generación del Baby Boom con contratos fijos y pensiones aseguradas. Los “C/S”, o “Cinquanta/Sessanteni” , gente en sus cincuentas y sesentas, son los “protagonistas del régimen de Berlusconi” , escribe Palmisano, manteniendo “un exceso de poder en sus manos, pero sin las habilidades necesarias  para sacar el país de la crisis” .

Por supuesto, no todos los sudeuropeos mayores son pequeños Berlusconis. Muchas otras personas  están sufriendo bajo el impacto de las medidas de austeridad también. No obstante,  con fin de obtener respuestas honestas sobre la crisis, es importante plantear preguntas sobre la responsabilidad que las generaciones más mayores tienen sobre la actual coyuntura.

En algunos casos, los países  sopesan incómodas reformas del mercado laboral, que reducirán los privilegios de los mayores, y consideraron un aumento de tasas para los ricos y un aumento de tasas para luchar la evasión fiscal, que ha sido desde siempre visto como un pequeña falta, ambas medidas afectarían a la gente mayor, especialmente los más adinerados.

Un circulo vicioso

Sin embargo, poco ha sucedido, en su lugar ha nacido otra tendencia: tras una ligera autocrítica inicial, las teorías de la conspiración han empezado a extenderse entre los sureños. Esté el hombre del saco en Wall Street, o sea Angela Merkel, encuentran a otra persona a quien culpar de su miseria. Berlusconi se ha envalentonado de nuevo, y afirma que sólo él puede resolver los problemas mientras planea una nueva vuelta a la política.

¿Y por qué no están los jóvenes sureños rebelándose contra este manifiesto tipo de arrogancia? La triste respuesta es que estarían mordiendo la mano que les alimenta. Carentes de sus propios medios, en Italia, España, Grecia y Portugal, los jóvenes – particularmente hombres– permanecen con sus padres hasta bien entrada la edad adulta. Eso, por supuesto, hace mucho más dificil la revolución.

No obstante, los alemanes debieran dudar antes de tomar una actitud de superioridad ante esta situación. El conflicto generacional no resuelto en el sur anticipa lo que le podría pasar a Alemania en el futuro. Hace sólo unos pocos años que la entonces “Gran Coalición” , un gobierno compuesto por la Canciller Angela Merkel y su partido conservador Unión Democrática Cristiana y el partido Socialdemócrata, de centro-izquierda, impulsaron una “garantía de pensiones” que previene recortes en las pensiones para los más mayores aunque los salarios de los más jóvenes se desplomen. Tras esta decisión estaba el miedo de que hubiese una retirada del voto de los iracundos pensionistas en la siguiente elección. El coste adicional de esta medida ronda los 18 billones de euros, según un estudio conducido por el Kiel Institute para la economía mundial, un prominente Think Tank alemán.

Mientras tanto, la distribución de la renta entre generaciones amenaza con pronto convertirse en un nuevo problema social, alerta un reciente análisis de un diario publicado por el muniqués  Instituto Económico IFo, dice  que la disparidad entre lo que ganan los mayores y los jóvenes debe reducirse, o “de otra manera el potencial conflicto aumentará”.

Disparidad de riqueza generalizada

Y esta disparidad está creciendo fuera de la eurozona también. En los EEUU, los ingresos domésticos para los mayores de 65 han aumentado en un 42% desde 1984, de acuerdo con el centro de investigación Pew. Pero aquellos menores de 35 poseen un 68% menos que sus antecesores durante mediados de los 80.

En el Reino Unido – donde las protestas de la juventud el pasado año impresionaron al mundo – el político conservador David Willets publicó en 2010 un libro llamado “El pellizco: cómo los baby boomers tomaron el futuro de sus hijos – y como pueden devolverlo”. Willet escribe que la siguiente generación tendrá que trabajar para pagar sus deudas, por lo que serán los auténticos perdedores de la crisis financiera actual.

Pero sólo porque alguien escriba de los problemas de la juventud no lo hace uno de sus aliados. Willets nombró a las tasas universitarias como uno de los factores tras la disminuyente riqueza de los jóvenes británicos.  Sin embargo, poco tiempo tras la publicación de su libro secretario de estado para universidades y ciencia en la administración Cameron y no tubo problema en triplicar las tasas. Willets, casualmente, tiene 56 años.

Al final, los jóvenes europeos tendrán que  reconocer sus propios intereses. Tal vez tendría que resucitar el eslogan de los movimientos de protesta de los 60: “¡No confies en nadie de más de 30!“.

Via: David Böcking, Der Spiegel, 8/9/2012.