Con lo pésimo que era el profesor no me extraña…

by @morecar89

Mientras navegaba ayer por la tweetsfera tuve la suerte o la desgracia de llegar a la cuenta de Twitter de uno de mis exprofesores, cuyo nombre no voy a decir explícitamente pero que vais a ver perfectamente en los tweets que voy a poner a continuación. Este catedrático de matemáticas de mi facultad, que tuvo la mala suerte de ser mi profesor de Matemáticas II (Cálculo), ha tenido la desvergüenza de publicar los siguientes Tweets, que espero que no veáis porque los haya borrado, y que dado el nivel de indignación que tengo lo más probable es que los imprima y los exponga en Junta de Facultad:

Me gustaría dirijirme a este señor como representante de alumnos de la facultad en la que da clase:

Señor Catedrático, enhorabuena por su promoción lo primero. Dice el saber popular que “cuando el río suena, agua lleva”, y si en las encuestas sale usted valorado tan mal de una manera sistemática, tal vez es porque algo está haciendo mal. Creo que esto que le he dicho ya lo tiene usted que haber pensado por si mismo, que por algo es catedrático, pero para estimularlo voy a darle algunas piceladas por las que sus alumnos le votan así.

Objetivamente hablando, es usted el peor profesor que he tenido en la carrera, especialmente en el terreno docente y, sin duda alguna, el peor profesor de matemáticas que he tenido en mi vida. En estas dos últimas afirmaciones rivaliza usted con mi exprofesora de Estadística y mis exprofesores de Métodos Numéricos. Creo que si la Universidad de Cantabria colocase un espantapájaros con un altavoz que recitase sus lecciones en la tarima, posiblemente hubiese conseguido mejores resultados entre los alumnos, y bastante más barato. Con mejores resultados no me refiero a aprobados, sino a una mejor absorción de las habilidades que su asignatura tenía intención de inculcarnos.

Sobre resultados: la verdad es que yo saqué un 5.0 en su asignatura, y gracias a Dios que me la quité a la primera y sin Macaya; sin Macaya, señor Catedrático, que ahora en un momentito llegaré a eso.  Matemáticas II es una de esas asignaturas que puedo decir que aprobé gracias a los conocimientos (a lo se llaman popularmente las rentas) del Bachillerato Internacional. También puedo decir con total seguridad que esa asignatura consiguió que pasase de tener una cierta simpatía por el análisis matemático (era la única parte de las matemáticas que me venía gustando) a odiarlo, no por cómo era, sino por la forma tan horripilantemente soporífera y artificialmente complicada que tenía de exponer esos conceptos, que son básicos a esa disciplina de las matemáticas (que no estamos hablando aquí de la punta del Eisberg de la investigación matemática).

 

“El de siempre”, en Matemáticas II, era que aprobasen los de Macaya, así que sobre eso voy a hablarle. Creo que a estas alturas ya deberá usted saber, que cuando a le dan una asignatura, en Macaya reservan hueco en la agenda los profesores correspondientes. Dos de cada tres (2/3) alumnos de Matemáticas II se apuntaron a Macaya tras (o antes de) su primera clase. Allí, a diferencia de en sus clases, explicaban cómo resolver ejercicios con la teoría que usted explicaba, que es lo que usted preguntaba en el examen de tipo Test.

Siempre he tenido la costumbre de ayudar a los profesores en clase, como yo ya había dado en BI el 90% de su asignatura, durante el primer mes y medio no me resultó muy difícil hacer los ejercicios que proponía en clase y que nadie más de mis compañeros se ofrecía a hacer cuando preguntaba por voluntarios. Este hecho era recibido por usted con gran enfasis “ah, pues vale, sal”, lo cual después de dos veces, me dejó de apetecer, y dejé de llevar la asignatura al día (de ahí el 5).

Dicho esto, me gustaría recordarle, Profesor, que su trabajo implica una parte de docencia y una parte de investigación. Si se siente desgraciado enseñando, debía usted haberse dedicado a otra cosa. De hecho, aún está a tiempo de alcanzar una vida plena y no ser desgraciado. Si el problema es que siente que sus alumnos son “lamentables”, tal vez podía usted haberse presentado a un puesto de profesor en alguna universidad de esas de prestigio internacional, donde todos los alumnos son grandes genios; aunque creo que en ese caso el que no hubiese estado a la altura hubiese sido usted, tampoco con esto quiero decir que en el caso de la UC lo esté.

Sobre esto último le puedo dar un referente:  el que fue mi profesor durante 2 meses en la Universidad Johaness Kepler de Linz: Bruno Buchberger. A sus 70 años, este hombre pone tanta pasión y energía en cada pequeña cosa que hace como docente, que asistir a una clase suya de 30 minutos era tan intenso para los alumnos como un día entero de clase con un profesor como usted. Tampoco es cuestión de compararlos a ustedes, el Prof. Dr.phil. Dr.h.c.mult. Bruno Buchberger no es catedrático de la Universidad de Cantabria, pero tiene 3 doctorados honoris causa por diferentes escuelas de matemáticas y dirige su propio instituto de investigación, el RISC (Research Institute for Symbolic Computation). Además, con su tesis doctoral estableció la Teoría de las Bases de Gröbner y tiene un algoritmo bastante famoso con su nombre.