Grafía del resultado de -ĀTA en Cantabria

by @morecar89

Voy a ver si me pongo y hago algunas entradas cortas próximamente sobre cosas que veo mal sobre la grafía que se ha venido a utilizar para transcribir las hablas patrimoniales de Cantabria. Esta entrada la voy a dedicar a la morfología de género de los femeninos procedentes de los resultados de la terminación latina -ĀTA.

En Cantabria en general es habitual que la consonante de esta terminación haya sufrido un proceso de lenización primero (-ĀTA > -áda) y después haya desaparecido totalmente (-áda > -áa), sin embargo, estas vocales en contacto no podían ser muy estables porque ya se sabe lo que les pasa a los segmentos iguales en contacto, especialmente los vocálicos: asimilación (-áa > -á:).  Con este proceso, el último en orden cronológico, llegamos  a la situación actual con una vocal tónica y larga [á:], que es común a todos los dialectos de Cantabria, algo que no es especialmente habitual.

Sin embargo, ese proceso que he descrito no puede ser el que me trae a escribir aquí, es un proceso natural que ha ocurrido con el tiempo y está bien descrito. Lo que me trae aquí es la grafía que han escogido ciertas personas para representar esta vocal larga, que, una vez más y como es habitual, se olvida completamente de la fonología de la mitad oriental de Cantabria, pero curiosamente esta vez también de la parte occidental. Habitualmente se ven dobles aes para escribir estas soluciones, por ejemplo: lo que en castellano serían patadas, algunos lo vendrían a escirbir como pataas. Pues bien, esta grafía falla en representar la realización de la palabra en todas las variedades de cantabria; recordemos que la pronunciación habitual de nuestro ejemplo en toda Cantabria sería [pa’ta:s]. A grandes rasgos tendríamos que:

  • En los dialectos del occidente la lectura de esta grafía por parte de un hablante vendría a producir algo como [pa’ta.as], perdiéndose la tonicidad aguda y la vocal larga. Es decir, nos llevaría al eslabón previo de la cadena de cambios que nos trajo aquí.
  • En los dialectos orientales, como el mío,  tendríamos que debido a su cierre de todas las vocales átonas en sílaba final, un hablante de un dialecto oriental articularía esta grafía como [pa’ta.əs], lo cual estaría sospechosamente cerca del asturiano pataes, pero no es la solución patrimonial.

¿Qué hacer?

La idea es no añadir más signos diacríticos, especialmente en una terminación tan comúnmente utilizada como esta, por lo que en mi opinión la solución más correcta sería la más simple: escribir patás y dejar la longitud vocálica libre, confiando en la fuerte correlación entre tonicidad y longitud en las lenguas iberorromances.