Topónimos de Cantabria

by @morecar89

Me apetece escribir una breve clasificación sobre el estado de la toponimia de Cantabria según su correspondencia con la forma oficial. Voy tras el salto.

Esta clasificación es, como he dicho, según la relación de la toponimia de Cantabria en el habla de los cántabros y la toponimia oficial escrita en la cartografía. A este respecto, creo que podríamos establecer cuatro modelos

1. Coincidencia de formas.

Se trata de los casos en los que la cartografía oficial coincide con los topónimos en el habla de la gente y no existe disputa. En este caso se encontrarían por ejemplo, el nombre de la localidad de la que procede mi familia: Bustantegua, que es igual en el habla viva que en la cartografía.

Creo que la mayor parte de los topónimos formados por sustantivos de género femeninos se encuentran en este caso, puesto que la morfología de género femenino (-a) coincide grosso modo con la del Castellano.

2. Anacronismo

Este caso es el que me trae a escribir esto hoy. Existen tres ejemplos claros: Santander, Reinosa y Torrelavega.

Estos tres topónimos corresponden a formas que debieron existir en el habla viva hace décadas o siglos, cuando se formalizaron y pasaron al registo escrito. Sin embargo, en el habla viva, las voces siguieron cambiando y se simplificaron, por lo que hoy nos encontramos con que el habla viva de algunas partes de Cantabria tiene formas evolucionadas de estos topónimos.

En el caso de los 3 que había puesto antes.

  • Tor la vega < Torre la vega < Torre de la Vega.
    Sabemos que este topónimo viene de la reducción de la locución “Torre de la vega”, por regla general es conditio sine qua non para poder reducir una preposición “de” que la palabra previa acabe en vocal. Por lo tanto, vemos que  Torlavega no es un paso intermedio posible, sino que deriva últimamente de Torrelavega, que fue lo que se debía de utilizar cuando se fijo este topónimo.
  • Rinosa < Reinosa.
    La reducción de los diptongos decrecienes -ei y -ou- es una de las características que compartimos con el castellano, y no con el asturleonés. Por eso decimos tortilla y no tortiella.
  • Santander y Sanander < Sanct Emetherii
    O debería escribir mejor, San Ander, que es lo que daría la evolución de Sanct y Emetherii como palabras separadas.
    La versión anacrónica sería la oficial, que no castellana. Estas dos palabras evolucionaron separadas hasta la edad media, cuando teníamos la forma Sant Ander, Sant < Sanct y Ander < *Emethero (no entremos en este cambio, donde ya hay una confusión e–a ante nasal como las que tenemos en pasiego hoy en día). En ese momento se consolidó el topónimo que pasó a escribirse junto; esto hizo que el grupo -nt- se resilabificase, en lugar de formar una coda silábica compleja -nt (Sant) que se redujera a -n (San), como con todos los demás santos (San Juan, San Pedro), se formaron una códa silábica en -n (San) y una sílaba con un ataque en t- (tan). Esta última combinación es estable en CaNTabria donde existen multitud de ejemplos, como el análogo y bienquerido Santiago. Sin embargo, los niveles más bajos del habla siguieron considerando ambas palabras como separadas, de forma que Sant se redujo en San con toda regularidad (como en el resto del santoral). Ahí tenemos San Ander, separado, que sería lo más correcto atendiendo al origen.

En este caso el debate no está en cuál de los dos es más tradicional, o más propio de su lugar, o más popular; el debate aquí está en si queremos ir adaptando los topónimos al habla viva a medida que vayan cambiando, porque van a cambiar, pensar lo contrario sería muy corto de miras.

3. Formas catellanizadas

Este caso incluye muchas, muchísimas formas. En la parte oriental de Cantabria, por regla general:

  • Todas las que acaban en o átona, suelen corresponder en el habla viva a formas con u átona: Carriedo ~ Carriedu.
  • Todas las que acaban en e átona, suelen corresponder en el habla viva a formas con i átona: San Roque ~ San Roqui.

Hay casos en los que se ha restaurado consonantes que algunos dialectos habían perdido pero el castellano no. Dos ejemplos:

  1. Es general en Cantabria que se pierdan algunas -d- intervocálicas en ciertas terminaciones, como en los participios -ado ~ -áu. Así tenemos que todos los topónimos que contengan terminaciones de participio tienen una -d- restaurada. Se me ocurren unos cuados “collados“, “prados” y demás a los que todo el mundo llama “colláus” y “praus”. Hay que tener cuidado con esto porque estas caidas de -d- no son uniformes, entre cántabros orientales las terminaciones -dor y -eda/edu mantienen la -d-.
  2. Es muy frecuente en Cantabria la reducción del sufijo -illu/illa > íu/ía, especialmente en la zona pasiega, donde todavía es productiva hoy en día.  Esto no siempre se hizo, especialmente en sitios donde la caída de -ll- ya no debía ser productiva hace siglos, como en Santander: Piquío, Cañadío, por lo que no era claro como deshacer el cambio.  Sin embargo, en la zona pasiega, donde sí es productiva, los cartógrafos debieron notar el cambio en el habla de la gente y se apresuraron a deshacerlo: Campillo < Campíu, Pandillo < Pandíu. Aunque bien podría argumentarse que estos últimos dos casos podrían ser también un caso de hipercorrección, porque en la zona pasiega se completabala la terminación íu de masculino con una yod antihiática (Campiyu y Pandiyu), por eso nos encontramos que los fememinos que no tenían esta yod se conservan perfectamente (Cubía, Bragía) y pertenecen al grupo 1.

Por último, se puede argumentar que una parte importante de estos topónimos pertenecen al tipo 2, especialmente los que incluyen nombres propios, puesto que estos nombres debieron terminar en -o hasta hace no tanto tiempo, especialmente en el occidente de Cantabria. Por ejemplo, San Pedru < San Pedro. Esto se ve porque en pasiego no sufren metafonía.

4. Formas raras

Existen casos en los que el cartógrafo simplemente inventaba un topónimo que le sonaba a él bien y lo ponía en lugar del topónimo original, no creo que sean muchos, pero hay algunos muy evidentes. El más claro de ellos tal vez seya el de la Isla de Mouro, que originalmente se llamana “Isla (de) Mogru” .

Hay casos en que dos topónimos totalmente distintos se han desarrollado, uno entre la gente con acceso a la cultura y otro entre la población de caracter más rural. En mi pueblo tenemos un bosque que que aparece recogido como “El Robledal de todos” en textos de cierta antiguedad, por su caracter de bosque comunal, pero al que la gente de la zona, que hace ya siglos que dejó los usos y costumbres comunales, llama “El monti lus Hoyus”.