Comentarios sobre “contracción y la apostrofación”

by @morecar89

Los chicus del cántabru son una fuente inagotable bloopers lingüísticos. Cada semana te llegan con cosas nuevas que escriben ahí y que… bueno, mejor no comento. Esta semana meten mano a las contracciones y la apostrofación y yo como güin gutri (buitre) que soy huelo el cadáver desde las alturas del internec.

Voy a ir directo al grano.

Una semana más fallan en hacer cualquier tipo de comparación con nuestros vecinos de Asturias que tienen esto puesto en orden hace tiempo, aunque en cierto modo me alegro, porque creo que los asturianos abusan del concepto de contracción (téngase en cuenta que las contracciones han de ser aprendidas de memoria). Sin embargo, ya que se ponían, podían haber mirado que ambas palabras carezcan de tonicidad (que sean átonas: de+el, a+el, de+ex+de) y formar un criterio cohesivo a la hora de usar contracciones y diacríticos.

En fin, que voy a ver si le entro a este despropósito de palabras compuestas, locuciones y elementos que en castellano son contracciones pero en modelo de lengua que ellos mismos han creado no pueden serlo.

Contracionis:

Estos comentarios son sobre la tabla:

  1. Si eliminamos las combinaciones donde una palabra es tónica de su lista quitaríamos *nuna, *nunos, *nunas, que pasarían a ser: n’una, n’unos, n’unas. Aunque nun no cumple este criterio directamente porque un es átono, por coherencia con sus otras 3 formas, también sería más lógico escribirlo n’un.
  2. Cuando nos encontramos con que dos palabras con tonicidad se han unido, lo que tenemos no es una contracción, sino una formación de palabras por composición. En este supuesto tendríamos partalanti, partatrás, partajuera y partadrentu, que para quien las usa serán adverbios de lugar formados por composición, desde luego no contracciones.
  3. En el caso de *caúnu y *caúna (dous aksents…)  nos encontramos con un caso mezclado de los dos anteriores. Tenemos dos elementos tónicos que habitualmente se dicen juntos, al contrario que en Asturiano, donde tienen cada, no hay contracción, es una locución. Por tanto, sería mucho más conveniente escribir cá unu o cá una, con (cada) siendo tónico y portando una tilde diacrítica para diferenciarlo del ca átono, el apócope de car (hacia). Esta contracción podría ser un daño colateral de la nefasta notación para las reducción de -ada, *caa (a mí nadie me quita el placer de plantarle un asterisco de incorrecto)que, además, una vez más le mete un patadón en la boca a los dialectos del oriente de Cantabria cuya fonología se pasan por el forro una y otra vez. Yo argumenté sobre por qué esto no es correcto aquí.
  4.  También tendríamos el caso de del y al.  Si estás diciendo 10o pixels más abajo que el artículo se pega a todas las vocales por delante o por detrás, tal vez tengas que aceptar que de’l y a’l no son más que el resultado lógico de cómo funciona tu artículo, lo mismo que pa’l. Ahora, que quieren que sean palabras por sí mismas… pus mui bien.

Después de la tabla siguen con unas supuestas contracciones de dendi (desde) que, para mi sorpresa,  lo que no son es contracciones de dendi, sino contracciones de la preposición de y las formas asturleonesas de los adverbios aquí y allí: equí y ellí, adaptadas a condiciones de armonía propias de Cantabria.

  1. *diquia, realmente sería la locución d’iquí a. Donde iquí es la variante con armonía de equí, que es la forma asturleonesa de aquí.
  2. *dillia, realmente sería la locución d’illí a. Donde illí es la variante con armonía de ellí, que es la forma asturleonesa de allí.
  3. *diquí y *dillí son exactamente casos análogos de las dos de antes, pero sin la preposición a.

Sobre las contracciones y yendo a lo mío, uno de los rasgos propios del pasiego es precisamente no tener ninguna contracción de la preposición en:

  1. No existen nel, ena, enus, enas ni los compuestos n’un, n’una, n’unus, n’unas.
  2. Donde cabría esperar el par en el / in il es habitual omitir el artículo: está en prau, está en cochi, si dio un golpi en brazu.

Además, las contracciones de con/cun + artículo siempre mantienen el morfema de artículo determinado /l/: col/cul, colu, cola, colus, colas. Las contracciones de mus y vus (nos y os), sólo se las he oído en Pas a gente de Toranzo, normalmente en pasiego se articula la -s de mus y vus como r aproximante: mur lu dio, vur lur dí ayer.

Apostrofación:

La apostrofación es una de las formas gráficas de representar la contracción de palabras, no es algo opuesto a la contracción. Por eso separarlas requiere memorizar, y estaría bien que existiese un criterio lógico para hacerlo (como el de la tonicidad).

Puede existir apostrofación sin que ninguno de los dos elementos pierda una vocal, el caso más paradigmático de este fenómeno es el artículo masculino, que en asturleonés y en otras lenguas romances es una l desnuda, sin ninguna vocal. Sólo adquirirá una vocal de apoyo (e, o i si hay armonía) si no puede adherirse a una vocal de su contexto, ya sea previa o posterior. Esto, a grandes rasgos, lo explican sin problemas con ejemplos.

Tienen ahí una tabla tou molona, donde explican las apostrofaciones de varias palabras. Realmente en esa tabla operan varios cambios, es diferente ante vocal tónica que átona y deberían especificar que los “sonidos vocálicos” no incluyen diptongos crecientes, porque no son vocálicos, peero bueno, tampoco es tan malo como lo de las contracciones.

Por último se meten en el jardín de intentar explicar la apostrofación de que + l, porque una vez más piensan que el artículo es el, cuando explicando que el artículo es l, las normas que ya han dado les explican esto perfectamente.

Ahora, para terminar, unas nutucas sobre el pasiego:

  1. que/de no se reduce nunca, ante cualquier vocal se convierten en qui/di.
  2. qui/di sólo se reducen ante i: lu qu’iscribis, d’isti. 

Echo en falta las apostrofaciones de los pronombres átonos de 1ª y 2ª y reflexivo (me, te, se), pero tal vez es que tengan un conflicto con esa distinción de casos que algún iluminado pensó que sería bueno meter en esa maravillosa koiné que no es una koiné.

 

Hasta más ver.